sábado, 21 de noviembre de 2009

Prejuicios

Hace bastante tiempo que tenía esta entrada en mente y creo que ha llegado el momento (un poco metafísico), el tiempo otoñal acompaña para hacer estas reflexiones.

¿Que es un prejuicio? Podemos decir que hacemos un prejuicio cuando valoramos a alguien o a algo (muchas veces con connotaciones negativas) por las impresiones recibidas o las "apariencias", es decir sin base firme. Todos en algún momento de la vida prejuzgamos a los demás. A mi cuando más gracia me hace es cuando me prejuzgan. Esto suele ocurrir, por ejemplo, cuando vas a comprar algo. Si el vendedor es bueno, te ha de preguntar para saber tus aficiones, tu forma de vestir (aunque si no es capaz de verlo, mal asunto) o tus intereses.

Recuerdo lo que me dijo en alguna ocasión Jose (industrial leonés que posee un establecimiento comercial), siempre les dice a las dependientas "que no se fijen en las apariencias externas de los clientes". Que normalmente, el que llega con traje, corbata y zapatos italianos a lo mejor va a comprar cualquier cosa ordinaria, mientras que por el contrario las piezas más caras se las han vendido a gente que va vestida con unos pantalones normales, una cazadora y unos zapatos muy usados, por ejemplo.

Hace un par de semanas fui a comprar unas zapatillas de correr (que raro) y el vendedor me miró y no me debió ver bien (no me preguntó nada, hizo un prejuicio) y me dijo: "para ti que debes de salir a correr un día a la semana, con cualquiera de estas zapatillas normalitas te valdría". Yo me reí para mis adentros y le dije, enseñame unas un poco mejores, por si me animo, ahora que llega el frio.

Que le vamos a hacer, en los grandes centros comerciales no debe haber ningún Jose, o el chaval no atendió ese día. No obstante la profesionalidad, en algunos casos, deja bastante que desear, sino leer esta entrada.

4 comentarios:

SONIA dijo...

Admiro tu calma y tu reírte para adentro. Yo, que me suelo soliviantar con este tipo de comentarios, le hubiera soltado un "¡zas! ¡en toda la boca!" de la forma más sutil posible y me hubiera quedado tan ancha.
Cuando mi novio cambió de coche le pasó algo parecido. Fue al salón del automóvil en Madrid y se fijó en un audi a6 que el dependiente se negó a enseñarle porque le dijo, abiertamente, que no podía permitírselo. Todo esto con las llaves de un modelo anterior a ese audi, bien aparcado fuera, en el bolsillo del pantalón. No veas lo que me arrepentí de no haber ido ese día al salón ése...
Hay vendedores y vendedores. Y sinceramente los prejuicios se los deberían dejar en casa. Y sino mira a Pretty Woman, jsjsjs.

Un abrazo!

lunallena dijo...

PREJUZGAR, es uno de los tantos defectos que por desgracia tenemos el ser humano.
Con lo fácil que hubiera sido hacerte un interrogatorio y en función de tus respuestas ofrecerte lo que mejor se adapta a ti.
Está claro que no fue muy profesional, pero ¿por qué? tuvo un mal día, tenía prisa, se olvidó en casa la amabilidad o simplemente no es una persona competente???.

Como tú muy bien dices:
"LAS APARIENCIAS ENGAÑAN", a veces los que perdemos con estos juicios de valor somos nosotros mismos porque nos perdemos la oportunidad de conocer, disfrutar, compartir, aprender... de buena gente. Esto es una clara demostración de que en ocasiones no somos muy inteligentes.

Por cierto, son chocolatinas?

Hernando dijo...

Es bastante frecuente encontrarse con gente que tiene pocas luces y menos habilidades profesionales. Estoy por apostar que te pasó en cualquier comercio de León, donde posiblemente el comerciante no tendría gran cosa que ofrecerte y no se le ocurrió otra salida que no delatara su falta de surtido. Ya lo dice el refrán " no hay mejor defensa que un buen ataque", lo que no sabía el comerciante que delante tenía a Luis Ángel Esquivel.
Un abrazo

Luis Angel dijo...

Sonia: hay un refrán que dice "arrieros somos y en el camino nos encontraremos". Sólo es custión de tener memoria y esperar...esperar...Yo alguna vez también salto, pero con la edad...
Luna Llena:Si contesto a las preguntas del primer párrafo estaría prejuzgando y no voy a caer en ello.
Si son chocolatinas.
Hernando: Hay días (la mayoría) que no estoy muy lúcido. Me pasó en un centro comercial donde ya he tenido varios "incidentes" para contar (alguno ya los he contado)