domingo, 23 de diciembre de 2007

Las Cenas de Navidad


Desde hace unos años, se ha impuesto la costumbre social de que antes de Navidad hay que ir a cenar (como si el resto del año no cenáramos) . Hay que ir a cenar con los amigos, con los compañeros del trabajo, con los conocidos, y si se tercia con los enemigos, al fin y al cabo es Navidad.
El primer inconveniente que se nos presenta es que con tanto compromiso hay días que uno no da a basto. Que si hoy tengo un vino español, una comida y luego cena. Que si mañana como y luego ceno fuera de casa. Yo ayer sábado tenía tres cenas, obviamente sólo pude asistir a una. Espero que mi aparato digestivo me lo agradezca, de grandes cenas están las sepulturas llenas, reza el refranero popular.
El segundo problema es ¿donde vamos a cenar? Resulta que todos salimos a comer y/o cenar y el número de establecimientos es limitado, por lo que hay que hilar muy fino para encontrar sitio en el restaurante donde queremos ir. El asunto se complica, aún más si cabe, cuando también se ha puesto de moda reservar de un año para el siguiente, con lo que cada año que pasa es más difícil encontrar un buen sitio para ir a "celebrar" la Navidad.
Como consecuencia de lo anteriormente expuesto, cuanto mayor es la demanda de servicios de restauración, se produce un incremento de los precios y una disminución de la calidad percibida por el cliente. Tenemos que acudir a un restaurante donde en condiciones normales el resto del año no vamos. Hay más gente, te atienden peor, no obstante es Navidad y en Navidad se perdona casi todo...
¡¡¡ Felices Fiestas !!!

2 comentarios:

Eva dijo...

Ya te digo, menudo invento lo de las cenas de Navidad...las peores son las que haces con los de tu trabajo, hay que ver la cantidad de falsedad que flota en el ambiente :o)

Al final no son ni más ni menos que un poco más (aún) de consumismo en estas fechas.

Oye, está muy bien el blog, la foto de Covadonga es im-presionante!

Eva.

Luis Angel dijo...

Hola Eva,
Efectivamente, la cena del trabajo puede ser, a veces, peor que trabajar. No lo digo por mi caso, pero alguno me han contado y es que hay cenas o comidas del trabajo que uno no se puede perder...